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Casa Rural La Cresita

Casa Rural La Cresita

Está emplazada en Betenama, zona alta del pueblo El Mocanal, en la zona norte de la isla, a unos 600 metros sobre el nivel del mar.

Aunque es una zona fresca en invierno la casa es calentita por dentro, sin humedades; sus muros son de piedra y muy gruesos y en ella hay una estufa de leña que calienta toda la vivienda. Por supuesto que encontraréis leña seca y todo lo necesario para encender el fuego. En verano la temperatura suele ser muy agradable.

El pueblo de El Mocanal es muy céntrico si piensas visitar la isla. Una de las playas más próximas es la de la Maceta, en Frontera, que está a 10-15minutos en coche. Digo esto porque aunque la casa está en el monte hay playas donde poder tomar un baño bastante cerquita.

La Casa Rural “La Cresita” forma parte de una pequeña finca de casi 2.000 metros de suelo rústico. En dicha finca hay los jardines anexos a la vivienda y huertas de árboles frutales; dependiendo de la época del año cultivamos hortalizas. En toda la finca no se utilizan productos fitosanitarios, está libre de productos tóxicos. Lo que en ella se cultiva es ecológico y biodinámico.

La Casa está alejada de la carretera, aunque puedes acceder a ella en coche. No hay casas colindantes. Los vecinos del pueblo viven a unos 150 metros los más cercanos. Lo que más destaca del lugar, a mi modo de ver, es el silencio. Estás en plena naturaleza, por la noche te acompañan los grillos, al amanecer y durante el día los pájaros, a veces el sonido relajante de la lluvia y a menudo, sobretodo en el ocaso, la absoluta quietud, el silencio; en primavera-verano en este momento se ve la puesta de sol sobre la mar…

Es un lugar muy tranquilo, hermoso… Si miras hacia el norte ves los campos y la mar, y La Palma allí enfrente. Si te vuelves hacia el sur los montes cercanos al Garoé, nuestro Árbol Santo. En primavera hay tantas flores… y en otoño nos llega el agua llenándonos la vista de verde, de vida tierna, de alegría. Las hojas de los árboles brillan con más intensidad…

Los vecinos festejamos la lluvia con inmensa alegría, porque plantamos nuestra comida y la de nuestros animales y la sabemos tan necesaria…

La casa es sencilla y acogedora. En ella hay tres estancias: un dormitorio, un baño y una cocina-salón. El dormitorio tiene dos camas unidas, que se pueden separar. Las camas, colchones y ropa de cama son nuevos y confortables. El baño es muy amplio. También hay un servicio al que se accede desde el jardín. La zona que se corresponde al salón tiene el piso de madera, así como el dormitorio, y un gran sofá-cama de dos plazas más, por si vienen con niños. En el salón tienen una mesita escritorio y el router, que permite tener Internet por wifi o por cable, cómo ustedes deseen.

La casa cuenta también con televisor y radiotransistor.

La cocina está totalmente equipada, la placa de cocina es de inducción, hay tostadora eléctrica, calentador de agua también eléctrico, cafetera tradicional y eléctrica, microondas… y todos los enseres para que su estancia aquí sea cómoda.

Contamos con placa solar para calentar el agua del baño y la cocina.

El agua de la cocina se puede beber porque hay un buen filtro. No necesitan comprarla.

Espero que puedan disfrutar de este lugar tanto como lo hemos disfrutado yo y mi familia. Durante casi 15 años ha sido nuestro hogar. Con gran esfuerzo hemos transformado un terreno abrupto y abandonado y un pajero derruido en esto que es hoy y que os ofrecemos de corazón.

Para cualquier consulta o aclaración les dejo mi contacto:

680 365 796 / Mónica Judith Sagarra Raubert

A vuestra disposición