La isla

Naturaleza

La diversidad del paisaje de El Hierro sorprende al observador. Una isla que de punta a punta apenas llega a treinta kilómetros pero en la que la naturaleza se muestra en gran variedad de formas. Sus fondos marinos desvelan la compleja diversidad del vulcanismo submarino. Su costa lucha contra el embate del océano que carcome el basalto negro. Su   juventud geológica refulge en la potencia de sus lavas descarnadas. Sus verticales acantilados dotan al paisaje de un dramatismo extremo. Las sabinas, casi pétreas, enfrentan al viento que azota cumbres y laderas. La laurisilva es el refugio del verdor   permanente y de la escasa humedad de una isla con una larga historia de sed. Sus cumbres acogen a pinares que sobreviven a la pobreza de estos suelos casi minerales. La variedad de climas que provoca la altitud y orientación de la isla da lugar a una sorprendente diversidad de hábitats en tan pequeño espacio emergido en el mar. En   ellos habitan 2963 especies silvestres, de las que la más famosa es el Lagarto Gigante de El Hierro. La flora es espectacular en la isla; hay 119 especies de plantas endémicas. Plantas raras como el cabezón herreño o el canutillo de sabinosa, cuya población estaba  refugiada en un risco y ahora es objeto de un programa de reintroducción. Y, por supuesto, no nos olvidamos de unos fondos marinos de excepcional riqueza y conservación. Un  esplendoroso jardín submarino, junto a una fauna  variada, que incluye la visita de especies oceánicas  o la presencia de cetáceos como los esquivos y poco   conocidos zifios, hacen de El Hierro un paraíso para el   submarinismo, gracias a la buena conservación de sus fondos sumergidos.  Ven. Disfruta de nuestra variada naturaleza, de nuestros lagartos y sabinas, nuestros famosos microclimas. Relájate en las amplias áreas despobladas de La Llanía o el Sabinar, donde sólo la brisa del viento, el canto de   los pájaros o el corretear de los conejos te sacará de tu ensoñación…