La isla

Historia

Los bimbaches o bimbapes fueron los antiguos  pobladores prehispánicos de la isla de El Hierro hasta que fue conquistada a principios del siglo XV por Juan  de Bethencourt e incorporada a la Corona de Castilla. Se ha confirmado la presencia de los aborígenes en esta isla al menos desde el año 120 de nuestra era. De su vida nos han legado un buen número de petroglifos   en estaciones como El Julan y La Caleta. También nos dejaron el Tagoror (lugar de reunión), numerosas cuevas habitación, concheros, aras de sacrificio e infinidad de útiles y ajuar que hablan de una vida austera. Practicaban la recolección y poseían animales de pastoreo como cerdos y cabras. Sus rituales tenían que ver con un cerdo sagrado al que llamaban Aranfaibo y sus dioses eran Eraoranzan y Moneiba.

Arbol Garoé  | http://www.flickr.com/photos/elhierroturismo/6961537223/

El Hierro ha sido conocido históricamente como Ombrion, Capraria, Pluvialia, Eseró o Hero hasta su denominación actual. El 6 de enero de 1546 apareció lo que pronto se   convertiría en uno de los pilares más decisivos de la historia de esta isla; se trata de la imagen de la Virgen de Los Reyes, inicialmente propiedad y patrona de los pastores de La Dehesa. Hoy es el símbolo social y religioso más profundo que poseen los herreños.   Desde sus primeros pobladores el pueblo herreño ha sufrido la escasez de agua. De ahí la importancia que tiene el Árbol Garoé como proveedor de agua. Tras su desaparición por un vendaval en 1610, la historia del agua en El Hierro aparece vinculada a los aprovechamientos de las escasas fuentes y magros nacientes; la más importante la Fuente de Azofa, cerca del pueblo de Isora, que en el siglo XVIII ya cuenta con normas de protección en las ordenanzas del Cabildo. Los herreños mantienen prácticas ancestrales, algunas heredadas de los bimbaches, como el uso de eres, maretas (sistemas de conservación del agua en el medio natural), o un caso realmente único, los guásimos, concavidades naturales o labradas en el interior de árboles, donde quedaba retenida el agua, con capacidad de hasta  cien litros.